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Curso de Arquitectura Bioclimática

El tratadista romano Vitrubio (arquitecto e ingeniero) fijó en el siglo I a.C. las tres condiciones básicas de la arquitectura: Firmitas, Utilitas, Venustas (resistencia, funcionalidad y belleza). Hoy en día deberíamos añadir una nueva dimensión, sostenible.

El 6º Programa de Acción Comunitario en Materia de Medio Ambiente (PACMA) 2002, tuvo como respuesta a comunicación adoptada por la Comisión "Hacia una Estrategia Temática sobre el Medio Ambiente Urbano". La comunicación se centra en cuatro temas prioritarios: la gestión urbana sostenible, el transporte urbano sostenible, la construcción sostenible y el urbanismo sostenible. Los temas son transversales por naturaleza y tienen fuertes vínculos con muchas cuestiones ambientales como la calidad del aire, la energía, la salud ambiental, los residuos o el agua.

El concepto de "desarrollo sostenible" es formulado por primera vez en un documento oficial por Gro Harlem Brundtland, ex ministra de Noruega, elaborando para Naciones Unidas el informe "Nuestro Futuro Común". El desarrollo sostenible es el desarrollo que satisface las necesidades de las generaciones presentes sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer sus propias necesidades.

El hombre, desde su origen hasta el estado actual, ha aprendido a proteger su débil organismo con defensas térmicas, para adaptarse a las diferentes condiciones climáticas de sus asentamiento. Esta defensa se ha basado en la vestimenta, como protección individual, y los edificios, donde el hombre crea su entorno cómodo, tanto como individuo como de forma colectiva. La confortabilidad térmica, la calidad del aire, la iluminación, el aislamiento acústico, son funciones fundamentales de los edificios actuales, para los cuales se suelen invertir considerables recursos económicos en su construcción, así como una elevada factura de gastos por consumo de recursos durante toda su vida útil.

El progreso marcado por las innovaciones tecnológicas que, en el campo de la construcción, posibilitaron el acceso a un vivienda salubre a una enorme cantidad de población en un siglo que vio el mayor incremento demográfico de la historia, pero que, paralelamente, significaron un elevado coste de desgaste de recursos naturales, en contaminación ambiental y en desastres inducidos por el hombre, difícilmente sostenibles a largo plazo.

Es precisamente en las sociedades desarrolladas cuando, a finales de siglo y una vez resueltos los problemas más inmediatos de asentamiento de los núcleos de población, y garantizada su nivel de vida, se asiste a un replanteamiento de los procesos industriales, y de sus costes energéticos y ambientales. La construcción es uno de los factores claves del desarrollo, y por ello uno de los primeros objetivos de trabajo para la adecuación ambiental. Estos trabajos se precipitaron a raíz de las crisis energeticás de los setenta.

En la actualidad, se puede decir que se ha diseñado, construido y evaluado suficientes ejemplos de arquitectura bioclimática capaces de refrendar la bondad y calidad ambiental de las construcciones realizadas teniendo en cuenta la interacción de la construcción con el clima, demostrándose sobradamente su viabilidad económica y medioambiental.

La arquitectura bioclimática o energéticamente consciente, se basa en la aplicación de una lógica dirigida hacia la adecuación y utilización positiva de las condiciones medioambientales, mantenida durante el proceso del proyecto, la obra y la vida del edificios, entrando a formar parte de esta política la utilización por parte de sus habitantes. Todo ello sin comprometer el resto de las implicaciones, como son constructivas, funcionales, estéticas, etc.