Rocío sobre la hierba. Autor www.caballano.com

 

www.caballano.com

mail@caballano.com

 

Arriba
Critica
Error
Discusión
Aprecio
Sonrisa
Conversación
Motivación

Gestión Empresarial

Relaciones Humanas

LA DISCUSIÓN

¿Por qué demostrar a un hombre que se equivoca? ¿Conseguimos así agradarle? ¿Por qué no dejarle que salve su dignidad? No te pidió tu opinión. No le hacía falta. ¿Por qué discutir con él? . La única forma de salir ganando de una discusión es evitándola.

Las discusiones debemos comenzarlas: "Sentémonos y conversemos y, si estamos en desacuerdo, comprendamos por qué estamos en desacuerdo, y precisamente en qué lo estamos”, llegaremos a advertir que al fin y al cabo no nos hallamos tan lejos uno de otro, que los puntos en que diferimos son pocos y los puntos en que convenimos son muchos, y que si tenemos la paciencia y la franqueza y el deseo necesario para ponernos de acuerdo, a ello llegaremos.

Cuando hable con alguien, no empiece discutiendo las cosas en que hay divergencia entre los dos. Empiece destacando, insistentemente, las cosas en que están de acuerdo. Siga acentuando que los dos tienden al mismo fin y que la única diferencia es de método y no de propósito. Haga que la otra persona diga “Sí”, desde el principio. Evite, si es posible, que diga “No”.

Cuando una persona ha dicho No, todo el orgullo hay en su personalidad exige que sea consecuente consigo misma. Tal vez comprenda más tarde que ese No fue un error; pero de todos modos tiene que tener en cuenta su precioso orgullo. Una vez dicha una cosa tiene que atenerse a ella. Por lo tanto, es de primordial importancia que lancemos a una persona en la dirección positiva. Un interlocutor hábil obtiene desde el principio una serie de Sí como respuesta. Con ello ha puesto en movimiento en la dirección positiva, los procesos psicológicos de quienes lo escuchan.

Recuerde que la otra persona puede estar equivocada por completo. Pero ella no lo cree. No la censure. Cualquier tonto puede hacerlo. Trate de comprenderla. Sólo las personas sagaces, tolerantes, excepcionales, tratan de proceder así.

Hay una razón por la cual la otra persona piensa y actúa como lo hace. Descubra esa razón oculta y tendrá la llave de sus acciones, quizá de su personalidad. Trate honradamente de ponerse en el lugar de la otra persona. Si usted dice: "¿Qué pensaría, cómo reaccionaría yo si estuviera en su lugar?", habrá ahorrado mucho tiempo e irritación, pues "al interesarnos en las causas es menos probable que nos disgusten los efectos". Y, además, habrá aumentando usted considerablemente su habilidad para tratar con la gente. Ver las cosas según el punto de vista ajeno puede suavizar la tensión cuando los problemas personales se vuelven abrumadores.

Puede continuar pruebe con: "Yo no lo culpo en absoluto por sentirse como se siente. Si yo estuviera en su lugar, no hay duda que me sentiría igual que usted". Una frase como esta ablandará a la persona más pendenciera del mundo.

Algunas reglas que tener en cuenta ante un posible desencuentro:

  • Acepte el desencuentro como algo natural, algo de lo que podremos aprender, o al menos tener un nuevo punto de vista. Piense sí dos personas piensan lo mismo, una de las dos sobra. Si se trata de algo que se le ha pasado por alto, agradezca a quien se lo haya recordado. Quizás un desacuerdo pueda corregir algo más grave.

  • Primero escuche. Déle la oportunidad de hablar a la otra persona. Déjala que termine. No se resista, no defienda, menos aún discuta. No levante barreras. Construya puentes de compresión.

  • Desconfié de las primeras impresiones que nos ponen a la defensiva.

  • Busque los puntos de encuentro. Cuando haya terminado de hablar la otras persona, exponga en primer lugar los puntos de encuentro.

  • Sea humilde y honrado. Busque los puntos donde pueda admitir su error, y hágalo. Pida perdón por sus errores. Esto desarmará a sus oponentes, y hará que reduzcan su actitud de defensa.

  • Asegure que pensará y analizará las ideas de sus oponentes. Y hágalo sinceramente. Entre otras cosas por que pueden tener razón.

  • Agradezca a sus oponentes su interés. Cualquier persona que se tome el trabajo de prestar atención y soportar un desencuentro comparte interés con usted.

  • Posponga la acción para que ambos tengan tiempo de asimilar la conversación y replantearse la situación con la nueva información intercambiada.