Parlamento desde Puente de las Cadenas (Praga). Autor www.caballano.com

 

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Turbinas Hidroeléctricas

Historia de las turbinas hidráulicas

Los motores hidráulicos precursores de las turbinas son las ruedas hidráulicas. Estas ruedas giraban por la acción del agua (generalmente por gravedad), y su energía se empleaba para elevar agua o mover molinos cuya finalidad fundamental era la de moler el grano de los cereales. Llegaron a alcanzarse buenos rendimientos, de hasta el 80 %; pero tenía el inconveniente de los pequeños caudales que utilizables y de las pequeñas alturas no superiores al diámetro de la rueda que obviamente tenía una limitación.


Sus orígenes se centran, coincidiendo los estudiosos más comprometidos con el tema, en el Mediterráneo oriental. Estrabón cita ya ruedas elevadoras en el río Nilo. En Egipto se han encontrado arcaduces (recipientes cerámicos para recoger el agua) semejantes a los de las norias, fechados en una o dos centurias antes de Cristo. Se conoce que Siria tenía ruedas hidráulicas en la época Imperial. En el libro Pneumática, que se atribuye a Filón de Bizancio (300-200 a.C) son tratados aparatos para sacar agua, y Vitruvio (de origen Romano), en su libro Arquitectura, habla de cuatro tipos de aparatos elevadores de agua, entre ellos la noria, y distingue las impelidas por una corriente superior y las impelidas por una corriente inferior.

Hacia el año 1000 se registraban en Irán un número basto de norias en el rio Ahwaz. Los Árabes hacían referencia a la ruedas hidráulicas como saqiya. Con este termino también se conocía a las norias de tracción animal y la un tipo particular de canales. En diversos tratados se hace referencia a este tipo de artefactos como nazura, dawlab, as-saniya, y hattara, aunque el más común resulta ser el de na´ura. Podemos encontrarnos tanto ruedas de madera (las más usuales) como de hierro. Los elementos constructivos de las misma quedan reflejados en los siguientes dibujos.

 

Desde mediados del siglo XIX, y con los avances de la técnica, que permitieron crear motores hidráulicos más potentes, que pudieran aprovechar mayores alturas y/o caudales. Aparece la turbina, en la que la energía potencial del agua se transforma previamente en energía cinética que luego es cedida al rodete.


Una mayor velocidad del agua a su paso por la maquina reduce las secciones por lo que se puede producir potencias importantes con dimensiones relativamente pequeñas de la maquina.