Playa de Sagres, Portugal. Autor www.caballano.com

 

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POSTURAS

INTRODUCCIÓN

La OMS ha dicho de los trastornos musculoesqueléticos, o más correctamente de las enfermedades osteomusculares, que son multifactoriales para indicar que hay un gran número de factores de riesgo que contribuyen a causarlas: factores del entorno físico, de la organización del trabajo, psicosociales, individuales y socioculturales. Esta naturaleza multifactorial es la razón más importante de la controversia existente en torno a la relación de estos trastornos con el trabajo, y a su importancia en el desarrollo de la enfermedad.

 

Los trastornos musculoesqueléticos relacionados con el trabajo (TME) han sido definidos de diferentes modos en distintos estudios: algunos investigadores los restringen sólo a su patología clínica, otros a la presencia de síntomas; otros a procesos patológicos demostrables "objetivamente"; y otros a la incapacidad laboral que originan (tales como el tiempo de baja laboral).

 

Nosotros, vamos a recoger una de estas definiciones aparecidas en la literatura. Entendemos por trastornos musculoesqueléticos derivados relacionados con el trabajo, a un conjunto muy diferente de daños que afectan a los tendones, a sus vainas, a la lubricación sinovial de éstas y a los correspondientes huesos, músculos y nervios.

 

Estos trastornos se pueden producir en cualquier segmento del cuerpo, aunque los más frecuentes son los producidos en la espalda, en el cuello, los hombros, codos, manos y muñecas.

 

La consecuencia sobre la salud más comúnmente descrita es el dolor, el cual es puede ser precursor de daños más severos, o ser un síntoma de la enfermedad misma (como en el caso del dolor de espalda).

 

En la tabla se resume el resultado de una reciente publicación del NIOSH en la que se revisa las evidencias epidemiológicas aparecidas en la literatura sobre la asociación entre los TME de la extremidad superior y de la zona lumbar con la exposición a factores físicos del trabajo.

 

En la tabla se clasifican los resultados de estos estudios de la siguiente forma:

  • Fuerte asociación entre TME y factores laborales (+++): Existe una relación causal muy probable entre la intensidad y/o la duración de la exposición a un factor (o factores) de riesgo específico y un TME. Se ha observado relación entre la exposición al factor de riesgo y el TME en, al menos, varios estudios en los que el azar, el sesgo y los factores de confusión han sido descartados con un razonable nivel de confianza.

  • Evidencia de la relación con el trabajo (++): Existe cierta evidencia epidemiológica de relación causal. Se ha observado una relación positiva entre la exposición al factor de riesgo y el TME en estudios en los que el azar, el sesgo, y los factores de confusión no son la explicación más probable.

  • Evidencia insuficiente de la relación (+/-): Los estudios existente no tienen suficiente calidad, consistencia, o poder estadístico para permitir una conclusión sobre la presencia o ausencia de una asociación causal. Algunos estudios sugieren una relación con ciertos factores de riesgo específicos pero el azar, el sesgo y los factores de confusión podrían explicar la asociación. Evidencia de un No-Efecto de los factores del trabajo (0):

Estudios adecuados han mostrado con fuerza y consistencia que el factor de riesgo específico no se relaciona con el TME.

 

 

TME del Cuello y Factores del Trabajo Asociados

Cerca de 40 estudios epidemiológicos han examinado la relación existente entre los TME del cuello, y del cuello/hombro, con ciertos factores físicos del lugar de trabajo.

 

Como podemos ver en la tabla 2, existe una fuerte evidencia de que los trabajos con niveles elevados de contracción estática, cargas estáticas prolongadas, o posturas de trabajo extremas, que impliquen a los músculos del cuello o del cuello y los hombros, tienen un riesgo mayor de TME en esta zona.

 

Hay evidencia de una relación causal entre un trabajo altamente repetitivo y estos TME. Los estudios revisados definen al trabajo repetitivo como "aquél que implica movimientos continuos de brazos o de manos que afecten a la musculatura del cuello/hombro y genera cargas en esa zona corporal".

 

También hay evidencia de la asociación entre la aplicación de fuerzas y los TME del cuello. La mayor parte de los estudios definen trabajos forzados para el cuello/hombro como "actividades de trabajo que implican movimientos de fuerza del brazo o de la mano, que generen cargas en el área de cuello/hombro". (Ninguno de los estudios revisados examinaron la relación basándose en los movimientos enérgicos del cuello reales).

 

Los datos epidemiológicos son insuficientes para proporcionar una base que relacione la vibración y los TME del cuello.

 

Algunos estudios prospectivos, que han incluido intervenciones para disminuir el trabajo repetitivo y las posturas de trabajo extremas, muestran una reducción en la incidencia de TME del cuello y una mejora de los síntomas en los trabajadores afectados.

 

TME del Hombro y Factores del Trabajo Asociados

De los cerca de 20 estudios epidemiológicos revisados, algunos mostraron la evidencia de la asociación positiva entre el trabajo muy repetitivo y los TME del hombro. Sin embargo, esta evidencia tiene limitaciones importantes, pues en estos estudios la repetitividad estaba combinada con una postura forzada o con cargas estáticas en el hombro.

 

Hay evidencia de una relación causal entre posturas adoptadas o mantenidas con una flexión o abducción del hombro de más de 60° y TME en esta zona, tanto para la tendinitis de hombro como para el dolor no específico. La evidencia era más fuerte cuando las posturas del hombro se combinaban con ciertos factores físicos, como el sostener una herramienta por encima de la cabeza.

 

Hasta la fecha, los estudios epidemiológicos no han podido mostrar con suficiente evidencia una asociación positiva entre la fuerza y los TME de hombros, ni tampoco entre la vibración y estos.

 

TME del Codo (Epicondilitis) y Factores del Trabajo Asociados

Cerca de 20 estudios epidemiológicos han examinado los factores físicos del lugar de trabajo y su relación con la epicondilitis. De sus resultados se puede concluir que hay una insuficiente evidencia para asociar el trabajo repetitivo con los TME del codo, basándonos en los datos epidemiológicos existentes. Tampoco se ha hallado suficiente evidencia sobre la relación de los factores posturales, considerados por separado, y la epicondilitis. En cambio, sí hay evidencia de asociación entre un trabajo de fuerza y la epicondilitis.

 

Hay una fuerte evidencia de la relación entre la combinación de factores de riesgo (por ejemplo, fuerza y repetición, fuerza y postura) y la epicondilitis; esto es especialmente evidente cuando la exposición a esta combinación de factores es elevada (como han visto, por ejemplo, estudios en la construcción o en el empaquetado de carne).

 

Esta fuerte evidencia para la combinación de factores es consistente con los resultados hallados en estudios hechos a deportistas, por ejemplo, en tenistas , y en estudios biomecánicos. Estos estudios también sugieren que la fuerza y la contracción repetida de los flexores y extensores del codo (la cual puede ser causada por la flexión y extensión de la muñeca) incrementan el riesgo de epicondilitis.

 

Tanto los registros de enfermedades americanos como internacionales han señalado que la mayor incidencia de epicondilitis ocurre en tareas manualmente intensas y con elevadas demandas de realización de gestos (por ejemplo, en mecánicos, carniceros, trabajadores de la construcción...).

 

TME de la Mano/Muñeca y Factores del Trabajo Asociados

El síndrome del túnel carpiano (STC)

Los, cerca de, 30 estudios examinados permiten decir que existe evidencia de una asociación positiva entre el STC y el trabajo repetitivo, sólo o en combinación con otros factores, y el trabajo de fuerza. Así mismo, la hay para la vibración.

 

Sin embargo, hay una evidencia insuficiente de la asociación con las posturas de trabajo extremas. La variabilidad individual en los métodos de trabajo, en los trabajadores que realizan el mismo trabajo, y la influencia de las diferencias antropométricas sobre la postura, son algunas de las dificultades citadas para medir las características posturales en los estudios de campo. En cambio, los resultados de los estudios de laboratorio, sobre la postura extrema, confirman la asociación con el STC.

Hay una fuerte evidencia de asociación entre la exposición a una combinación de factores de riesgo y el STC (por ejemplo, fuerza y repetición, fuerza y postura). Hay una clara evidencia de que la exposición a una combinación de estos factores laborales (repetición, fuerza, postura, etc.) incrementa el riesgo del STC. Esto es coherente con los resultados de otros estudios biomecánicos, fisiológicos y psicosociales. Los registros epidemiológicos americanos y de otros países, también han indicado que las mayores tasas de STC se dan en trabajos con elevadas demandas de esfuerzos manuales intensos: por ejemplo, en empaquetadores de carne, en procesadores de mataderos de pollos y entre trabajadores de montaje de vehículos.

 

Tendinitis de la mano o muñeca

Hay evidencia de una asociación entre algunos factores por separado (repetición, fuerza y postura) y la tendinitis de la mano/muñeca. Existe una fuerte evidencia de que las tareas que requieren una combinación de factores (como, elevadas repeticiones, o esfuerzos de la mano/muñeca) incrementan el riesgo de tendinitis en este segmento corporal.

 

Síndrome de la vibración mano/brazo

En general, los estudios muestran una fuerte evidencia de asociación entre un elevado nivel de exposición a la vibración mano/brazo y los síntomas vasculares del síndrome de vibración mano/brazo. Estos estudios se han realizado entre trabajadores con elevadas exposiciones, como trabajadores forestales, picadores de rocas, escultores, trabajadores en astilleros, o plateros.

 

También existe evidencia de que, a medida que aumenta la intensidad y duración de la exposición a herramientas que vibran, aumenta el riesgo a desarrollar el síndrome de vibración mano/brazo.

 

TME en la Zona Baja de la Espalda y Factores del Trabajo Asociados

 

Unos 40 artículos recientes analizan la relación entre el TME en la zona inferior de la espalda (o zona lumbar) y cinco factores del lugar de trabajo: el trabajo físico pesado, el levantamiento de cargas y otros esfuerzos, el giro y la inclinación (posturas forzadas), la vibración de cuerpo completo, y las posturas de trabajo estáticas.

 

De su revisión, se puede decir que hay evidencia de una relación positiva entre el trastorno de espalda y el trabajo físico pesado , si bien, el riesgo estimado fue más moderado que para el levantamiento de cargas y los esfuerzos, las posturas forzadas, y la vibración de cuerpo completo. La relación dosis-respuesta fue ambigua para este factor de riesgo.

 

Hay una fuerte evidencia de que los TME de la parte inferior de la espalda se asocian con el levantamiento de cargas y la realización de movimientos de fuerza. Las asociaciones observadas son coherentes con estudios biomecánicos y de laboratorio sobre los efectos del levantamiento de cargas sobre los tejidos de la espalda.

 

Existe evidencia de la asociación entre estos TME y las posturas forzadas. Algunos de los estudios sugieren que tanto el levantamiento de cargas como las posturas forzadas son factores que contribuyen de manera importante al riesgo de estos TME.

 

Existe también una fuerte evidencia de que la exposición a la vibración de cuerpo completo se asocia con el trastorno de la zona inferior de la espalda. Las evidencias epidemiológicas y experimentales sugieren que la vibración de cuerpo completo puede actuar en combinación con otros factores del trabajo, tales como la posición sentado prolongada, el levantamiento de cargas, y las posturas forzadas, causando un incremento del riesgo. Es posible que los efectos de la vibración puedan depender de la fuente de la exposición (por ejemplo, el tipo de vehículo).

 

En cuanto a las posturas de trabajo estáticas y el trastorno de la zona inferior de la espalda, los estudios proporcionan una evidencia insuficiente de que exista asociación.

 

Los Trastornos Musculoesqueléticos y los Factores Psicosociales

Cada día hay mayor evidencia de que los factores psicosociales relacionados con el puesto y el entorno de trabajo juegan un papel en el desarrollo de los TME de las extremidades superiores y de la espalda. Aunque los resultados de los estudios no son totalmente consistentes, sugieren que la percepción de la intensidad de la carga de trabajo, el trabajo monótono, un limitado control sobre el trabajo, poca claridad de las funciones (ambigüedad del rol), y un bajo apoyo social están asociados con varios de los TME derivados del trabajo.

 

Puesto que algunos de estos factores no están, aparentemente, relacionados con las demandas físicas, y cierto número de estudios han hallado asociaciones estadísticamente significativas, incluso tras ajustar por las demandas físicas, los efectos de estos factores sobre los TME pueden ser, en parte o totalmente, independientes de los factores físicos. También es evidente que estas asociaciones no se limitan a un tipo particular de trabajos (como el trabajo con PVD) o a un entorno de trabajo (por ejemplo, oficinas) sino que, por el contrario, parecen hallarse en una variedad de situaciones laborales. Esto parece sugerir que los factores psicosociales pueden representar factores de riesgo generalizados de los TME. Estos factores, aunque son estadísticamente significativos en algunos estudios, generalmente tienen una fuerza estadística modesta.

 

Actualmente, dos son las dificultades para determinar la importancia relativa de los factores físicos y psicosociales:

1º) Los factores psicosociales son medidos generalmente en los individuos, y a menudo con métodos con una precisión o exactitud limitadas, mientras que, los factores físicos son medidos normalmente en grupos de personas (por ejemplo, en grupos de puestos o tareas).

 

2º) Las "medidas objetivas" de los aspectos psicosociales del trabajo son difíciles de desarrollar y se utilizan rara vez, mientras que los métodos para medir el entorno físico son más fáciles de obtener. Hasta que podamos medir la mayoría de las variables individuales y del lugar de trabajo con técnicas más comparables, será casi imposible determinar con precisión su importancia relativa.